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Rafael Nadal (No. 2) se hace con su decimotercer Roland Garros tras superar a Novak Djokovic (No.1) por 6-0, 6-2 y 7-5 en 2 horas y 41 minutos.

El Court Philippe Chatrier fue testigo de una de las finales de Grand Slam más importantes en la Era Abierta, por todo lo que se ha definido tras este encuentro: Nadal consiguió su victoria número 100 en Roland Garros (100-2: 98,04% de efectividad), su 13° título en este torneo, y su 20° Grand Slam, igualando el hasta entonces tan preciado récord que mantenía Roger Federer (4). Se mantuvo invicto en finales en París (13-0), se acercó en el cara a cara ante Djokovic (29-27) y nuevamente, demostró su superioridad en la arcilla parisina.

Comenzado el encuentro, la situación le ponía un extra de dificultad a Nadal: llovía y el techo estaba cerrado, la pista más lenta y las bolas pesadas, lo que beneficiaba al serbio, que mantenía una ventaja de 4-2 ante el español en indoor. Pese a ello, el gran favorito seguía siendo el 12 veces campeón.

Con saque de Djokovic, iniciaba la gran final. Tras 6 minutos de juego, a pesar de la incomodidad que generaron los drop shots del sacador, el español mantuvo una buena lectura del juego, defendió y atacó, logrando un temprano quiebre. Al servicio del balear, el game mostraba otra cara, pasaron de los puntos cortos a intercambios más extensos. El de Belgrado logró presionar a su rival, teniendo el de Mallorca que confirmar el quiebre tras un deuce, colocándose 2-0.

Volvía a quebrar el mallorquín, en su segunda oportunidad. Con ventaja a favor, “El Matador” tuvo que defender un break point en contra con una sorprendente derecha invertida paralela. “Djoker” volvió a conseguir un segundo punto de quiebre, nuevamente desaprovechado. Vino un tercero que fue muy bien ganado por el español. Tras 10 minutos de game, Nadal, con un ace, pudo finalmente confirmar el segundo quiebre. “La Fiera” tomaba una importante ventaja de 4-0 en el primer parcial.

El número 1 del mundo sacó 40-0, y tras casi 10 minutos, no pudo hacerse con su servicio, permitiendo que su rival, con un revés cruzado implacable, saque 5-0 para cerrar el set. Y así fue, luego de 46 minutos, con su segundo ace, Nadal cerraba el primer parcial con un impredecible 6-0. Era la primera vez en que Novak Djokovic perdía un set por 6-0 en Grand Slam. La ventaja del español cuando se lleva el primer set ante el serbio es de 23-4.

Arrancó el segundo set con un Djokovic dispuesto mejorar su porcentaje de primeros servicios. Claramente se lo notaba incómodo, en parte por el implacable juego que el español venía desplegando. Se le volvían a dificultar las cosas al serbio, que tuvo tres puntos de break en contra. Los pudo defender con un gran tenis ofensivo, disparando a diestra y siniestra, consiguiendo su primer game, tras 55 minutos de partido.

Parecía renacer el de Belgrado, que pudo atacar el saque del de Mallorca, pero no fue suficiente, el español cerró su juego, manteniendo el talante y la confianza del pasado set. La jerarquía de Nadal se volvía a imponer, quebrando nuevamente a su rival en su tercera oportunidad, demostrando su fortaleza sin igual. Se preparaba para sacar 2-1. Reafirmaba el quiebre en un game largo y cerrado, donde hubo sobresalientes ejecuciones en ambos lados de la red, otorgándole la ventaja de 4-1 a Nadal. Djokovic seguía sin aparecer en este segundo set, el cambio de táctica por parte del español imposibilitaba que su rival despliegue su juego. El 12 veces campeón cerraba su juego en 0 con dos winners de derecha seguidos, colocándose 5-1.

Nole defendía nuevamente su servicio, pero el set ya estaba definido. Con una pelota que se iba de la pista, Rafa cerraba el segundo parcial con un cómodo 6-2.

“Esto no es siquiera un partido. No puedo creer lo que estoy viendo ahora mismo”, sostenía John McEnroe ante la disparidad y el nivel sublime del español.

“Djoker” comenzaba el tercer set conservando su servicio. Ésta era su oportunidad de entrar a hacer daño en el partido. Nole tenía que comenzar a jugar su mejor tenis, de otra manera no iba a tener chances ante ésta letal versión de “La Fiera”, que andaba suelta. Ambos pudieron defender sus respectivos servicios hasta el 2-2, el break vino del lado de Nadal, que se preparaba para sacar 3-2. El número 1 del mundo logró el quiebre y un estallido de emociones parecían demostrar que cobraba confianza. Confirmó el break con contundencia, colocándose 4-3… el marcador tomaba el tinte que merecía.

Nadal pudo igualar la situación, decidido a mermar la seguridad que el serbio había adquirido en los últimos dos juegos. Le tocaba a Djokovic defender su servicio y ejercer la máxima presión posible a su rival. No pudo hacerlo, inclusive teniendo ventaja a favor. Una magistral jugada de su rival le otorgaba el punto de quiebre, que el serbio pudo defender tras un buen saque que le dio el puntapié para atacar. Se llevó el siguiente punto con saque y red, y cerró el game con un smash al centro de la cancha.

Toda la presión caía del lado del español, que sacaba 4-5. El drama, la tensión y los nervios se encontraban latentes en el Philippe Chatrier. Igualado en 5 el marcador, el serbio buscaba asegurarse el tiebreak, sin lograrlo, pues una desafortunada doble falta lo colocaba a Nadal con la ventaja de 6-5, sacando para partido.

Tras un breve intercambio, la ejecución del serbio botaba fuera. 15-0. Un buen saque abierto hacia el revés de su rival lo forzó a dejarla en la red, 30-0. Otro breve intercambio le daba triple match point al invicto en finales de Roland Garros. Un ace abierto hacía que “La Fiera” caiga de rodillas de la emoción, porque volvía a coronarse en París, aniquilando al rival que más daño le hizo en esta superficie, a su bestia negra. Rafa Nadal era campeón de Roland Garros 2020 habiendo disputado tan solo un torneo previo al "major" galo, en el que se despidió rápidamente, pero que le sirvió para enfocarse ésta gran hazaña.

“Ganar aquí significa todo para mí, personalmente no pienso en igualar a Roger, para mí esto es una victoria en Roland Garros, lo es todo para mí. Para mí más representa el hecho de ganar aquí por decimotercera vez… sólo jugar aquí es una verdadera inspiración, ésta ciudad y ésta pista son inolvidables”, exclamaba Nadal tras recordársele sobre el récord de los 20 Grand Slams que comparte con Roger Federer.

Fue conmovedor ver al 13 veces campeón emocionarse con la entrega del tan preciado trofeo de los mosqueteros, con el himno de España de fondo.

“Ha sido un partido muy difícil para mí… fui superado por un mejor jugador en cancha. Quiero agradecer a todos los que organizaron este torneo y pudieron permitirnos jugar”, sostenía el serbio en su discurso.

“Para mí ganar aquí una vez mas no puedo decir que es un sueño, está más allá de mis mejores pensamientos. Como todos saben esta es la cancha más importante de toda mi carrera, he disfrutado de mis mejores momentos aquí. Bajo circunstancias tan terribles no lo puedo celebrar tan feliz porque no se está llevado el torneo de la misma manera. De todas formas muchísimas gracias a todos. Espero que en unos meses, cuando volvamos en junio, ojalá podamos celebrar éste increíble y hermoso nuevo estadio con su capacidad total”, fueron las sentidas palabras Rafa en la premiación.

En su trayecto hacia su Grand Slam número 20, “La Fiera” dejó atrás al bielorruso Egor Gerasimov (Nro. 83), al estadounidense Mackenzie McDonald (Nro. 211), al italiano Stefano Travaglia (Nro. 74), al norteamericano Sebastian Korda (Nro. 213) , al talentoso italiano Jannik Sinner (Nro. 75), al sorprendente Diego Schwartzman (Nro. 8 a partir del lunes), y por último, el hasta entonces invicto, Novak Djokovic (Nro. 1).

Rafael Nadal añade otro título en Roland Garros a su inigualable palmarés, siendo su cuarta coronación consecutiva: 2005, 2006, 2007, 2008, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2017, 2018, 2019 y 2020.

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