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Novak Djokovic supo lidiar con una molestia en el brazo izquierdo y perder el primer set para instalarse en las semifinales del Abierto de Francia por décima ocasión.

El número uno del mundo estiró reiteradamente el brazo en los primeros compases del duelo la noche del miércoles, recibiendo masajes de un kinesiólogo. Paulatinamente puso orden y derrotó 4-6, 6-2, 6-3, 6-4 al español Pablo Carreño Busta (17mo cabeza de serie) para acercarse a una segundo campeonato en Roland Garros y el 18vo cetro de Grand Slam de su carrera.

Reeditaron el duelo del Abierto de Estados Unidos que disputaron el mes pasado, cuando Djokovic fue descalificado por accidentalmente propinarle un pelotazo en la garganta a una jueza de línea. Le pegó a la pelota con rabia tras perder un juego y quedar abajo 6-5 en el primer set. Ese partido acabó registrado como una derrota, la única mancha en el récord de 36-1 de Djokovic este año.

El serbio evidencia que ha dejado atrás ese episodio, encadenando 10 victorias desde entonces.

No había cedido un set en este Roland Garros hasta el miércoles, cuando los problemas físicas le complicaron al inicio. Djokovic se presentó con una venda en la parte posterior del cuelo, y de inmediato se notó que algo le afectaba en el brazo izquierdo.

Es un derecho, pero el lado izquierdo es igual de importante. Lo emplea para un revés de dos manos y soltar la pelota al sacar. Sin saberse cuán aguda era la molestia, lo evidente es que fue una distracción.

Djokovic se las verá ahora con el griego Stefanos Tsitsipas (5to preclasificado) en una de las semifinales el viernes. Rafael Nadal, escolta de Djokovic en el ránking, se medirá con el argentino Diego Schwartzman (12do cabeza de serie) en la otra.

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