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Bajo el techo de Bercy, rebautizado por la tendencia comercial, el tenis mundial vivirá el 4 de noviembre un traspaso de poderes singular, porque pase lo que pase en el último Másters 1000 del año, el sistema clasificatorio de la ATP destronará al serbio Novak Djokovic en favor del español Rafael Nadal.

Más allá de lo simbólico del relevo, la pista rápida francesa fijará las posiciones de cada uno de cara al duelo definitivo, las Finales ATP que entre el 10 y el 17 de noviembre medirá en Londres a las ocho mejores raquetas del año.

Djokovic cuenta con estos dos torneos para recortar diferencias y terminar en cabeza del ránking por sexto año (tras haberlo hecho en 2011, 2012, 2014, 2015 y 2018) e igualar así el último récord que conserva en solitario el estadounidense Pete Sampras, que acabó primero entre 1993 y 1998.

El serbio tiene más puntos que defender, porque llegó la temporada pasada a las finales de los dos torneos que restan, París y Londres, pero son precisamente dos citas que tradicionalmente se le dan bien.

"Nole" ha ganado cinco veces a orillas de Támesis y cuatro en la ribera del Sena, y tiene bajo techo uno de los palmarés más brillantes de la historia.

El año pasado dejó escapar su quinto triunfo en París, al caer por sorpresa en la final contra el ruso Karen Khachanov, y una victoria en esta ocasión mejoraría sus opciones de defender el trono de la ATP.

Por ahora, sobre el papel, Nadal cuenta con 1.280 puntos de ventaja, una renta que tendrá que defender en un terreno desfavorable si quiere acabar por quinto año con el número 1 del mundo en su bolsillo, tras 2008, 2010, 2013 y 2017, e igualar así a Djokovic y al suizo Roger Federer (2004, 2005, 2006, 2007 y 2009).

Terreno desfavorable porque la eficacia del español bajo techo pierde enteros. En su palmarés solo lucen dos torneos a cubierto, el de Madrid de 2005, cuando se jugaba en pista dura, y el de Sao Paulo de 2013 sobre su querida tierra batida.

Esta temporada solo ha logrado una victoria bajo techo, en la Copa Laver frente al canadiense Milos Raonic.

El reto de acabar de nuevo número 1 exige que mejore con respecto a sus pasados finales de temporada a cubierto.

Nadal solo ha participado seis veces en París, el Másters 1.000 que menos ha visitado, y a parte de la final que disputó en 2007, cuando fue barrido por el argentino David Nalbandián (6-4, 6-0), sus actuaciones han sido discretas.

Tampoco es bueno su balance en las Finales ATP, para las que se ha clasificado en 14 ocasiones pero su físico solo le ha permitido jugar ocho, en las que en dos alcanzó la final, pero perdió frente a Federer en 2010 y a Djokovic tres años después.

Más allá de esa pelea, París servirá, como viene siendo habitual, para distribuir los últimos billetes para Londres. Dos quedan pendientes.

Tienen asegurada su plaza Djokovic, Nadal, Federer, el ruso Daniil Medvedev, el griego Stefanos Tsitsipas y el austríaco Dominic Thiem.

El alemán Alexander Zverev está en buena posición para volver a un torneo en el que defiende el título, al igual que el italiano Matteo Berrettini, que participa en París por vez primera.

También optan a una de esas dos plazas el japonés Kei Nishikori, que arrastra problemas en un codo, el ruso Karen Khachanov, que defiende título en París, y el español Roberto Bautista, que necesita hacer un gran Másters 1.000 en la capital francesa.

Menos opciones tienen el italiano Fabio Fognini, el belga David Goffin, el francés Gael Monfils, el argentino Diego Schwartzman y el estadounidense John Isner.

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