El verano del 2018 ha sido el ideal para todos los que pertenecemos al sindicato de aficionados de deportes. Adémas de llevarse a cabo la justa mundialista de futbol en Rusia, la cual se ha encargado de reducir las jornadas laborales en todo el mundo, se nos juntó el Tour de France, el Gran Premio de Austria, el Gran Premio de Silverstone, y por si fuera poco, el evento que representa al deporte blanco por excelencia, Wimbledon.

Cuando se trata de tenis, me resulta imposible ocultar mi favoritismo por Wimbledon. No sé si esto se debe a la maravillosa historia del torneo, a las leyendas que se han forjado en aquellas canchas, como Bjon Borg o Roger Federer, a la elegencia, tanto de los jugadores como del público, o a un conjunto de elementos que no me permiten expresar mi sentimiento cada vez que me siento a disfrutar de un duelo de leyendas que esta tomando lugar en Londres.

Wimbledon 2018 ha estado lleno de sorpresas, pero sin lugar a dudas la mas grande ha sido la eliminación de Federer a manos del gigantesco sudadricano Kevin Anderson. Si bien es cierto que no fue el mejor partido del reloj suizo, lo que logró Anderson es más que meritorio. En un larguísimo partido a cinco sets, el sueño de volver a ver una final entre Roger Federer y Rafael Nadal, se nos volvió a escapar.

Las semifinales varoniles nos arrojaron dos partidos no aptos para cardiacos. El primero fue un duelo entre torres, Kevin Anderson vs John Isner. En poco más de seis horas y media, y un quinto set con marcador de 28-26, el africano nos demostró que su victoria sobre el mejor tenista de todos los tiempos no fue una casualidad. El segundo partido de semifinales fue un clásico del tenis, Rafael Nadal vs Novak Djokovic. En una batalla de gladiadores, fue el serbio el que al final se impuso con un marcador de 8-6 en el quinto set.

El partido de la final se lo llevó el serbio sin mayores contratiempos. Anderson no pudo ocultar el cansancio que se le acumuló por los dos partidos previos que disputó. Con este título, Djokovic suma su decimotercer grand slam a sus vitrinas. Será este el regreso de una estrella después de un tiempo apagada?

En la rama femenil, la potente alemana Angelique Kerber y la recién estrenada mamá estadunidense, Serena Williams disputaron el partido por el título. Al final fue Kerber la que se llevó su tercer grand slam. Si bien Serena perdió el duelo por el título, su mensaje fue claro, a pesar de su edad y de haber tenido a su primer hijo, del cual se perdió sus primeros pasos, sigue siendo la tenista a vencer. Por su parte, Kerber nos sigue regalando un tenis muy atractivo en donde poco a poco se esta consiguiendo un lugar en la historia.

En la edición de este año pudimos ver magníficos partidos, pero la imagen estelar no la regaló Rafael Nadal. Después de un agotador partido frente a Juan Martin Del Potro, el español logró venir de atrás y rescatar un partido que por un momento parecía que se le había escapado. Cuando concluyo el juego, Del Potro estaba desolado derrumbado en el suelo, en ese momento Nadal no perdió el tiempo y fue a recoger a su comañero para consolarlo y abrazarlo.

Son estos los gestos que nos demuestran que antes de ser deportistas son seres humanos. También son estos actos los que forjan leyendas, si es que esta expresión no le comienza a quedar chica a Rafael Nadal.

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