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Sus canchas serán verdes, pero cuando uno piensa en Wimbledon, el color blanco es el que inmediatamente viene a la mente de cualquier persona. A continuación, una explicación sobre la obsesión del torneo por el color más puro.

En 1963, las autoridades del prestigioso Grand Slam británico decidieron que sus participantes vistieran de blanco en su totalidad. En 1995, tras revisar antañas guías de vestimenta, se permitió que los jugadores utilizaran vestimentas modernas y coloridas en torneos como Roland Garros, pero cuando se trata de Wimbledon, la ley del blanco es inquebrantable.

El tenis blanco y Wimbledon van de la mano, principalmente porque en los inicios del deporte, el blanco era considerado el color de élite, sobre todo porque en la época, mantener las vestimentas limpias era símbolo de dinero. Así, era natural que el tenis, un deporte que inició como pasatiempo para los pocos privilegiados, eligiera el blanco como su color.

Y aunque el estricto código se ha hecho más flexible con los espectadores, incluso con aquellos que compran los boletos más caros, los jugadores no tienen otra opción más que vestir blanco. Mientras el público puede asistir con cualquier atuendo, incluso con jeans rotos, calzado sucio y hasta bermudas, el reglamento de jugadores se volvió más estricto el año pasado.

Los organizadores de Wimbledon explicaron que las nuevas reglas de vestimenta se implementaron para que las marcas no incluyeran colores de más en los atuendos de los jugadores. Considerando el hecho de que los fabricantes de ropa deportiva solamente pueden distinguirse de sus competidores a través de los colores en sus productos, la última renovación al código de Wimbledon no ha sido bien recibida que digamos. El uso de color está restringido a 1 cm y aplica en todo el equipo de vestir, incluyendo calzado, gorras, calcetas, muñequeras y bandanas.

Incluso cuando Wimbledon argumenta que la insistencia en sus normas se deben a la conservación de las tradiciones y no al elitismo, los jugadores no se han quedado callados.

Roger Federer, ganador de siete títulos en “La Catedral”, expresó su molestia con los reglamentos del All England Tennis Club.

“Hablamos del blanco como si estuviéramos en 1950. Si ven las fotos de entonces, todo era blanco”, dijo el suizo. “La cosa es que, cuando yo veía el torneo por televisión, me quedé con imágenes de Edberg, Becker y todos esos tipos usando más color en sus atuendos. Sus playeras se hicieron icónicas”.

Uno de los más grandes jugadores del tenis, Andre Agassi, fue conocido por su gusto de vestir colores brillantes y shorts de mezclilla. Como un acto de rebeldía contra el reglamento, “El Chico de Las Vegas” se rehusó a jugar Wimbledon entre 1987 y 1989.

En 2008, Maria Sharapova tomó el código de vestimenta muy en serio y en un partido salió a la cancha con un atuendo que simulaba ser un traje sastre. Aunque las autoridades no lo pudieron probar, creen que la campeona de 2004 se mofó de ellos con su “outfit”.

En 2010, Serena Williams –conocida por sus extravagantes atuendos-, utilizó un vestido color crema con una delgada línea roja y mallas del mismo color. Williams argumentó que era un homenaje a las tradicionales fresas con crema, otros lo catalogaron como sarcasmo

Declaraciones y rebeldes han habido muchos, pero nadie como Gertrude Augusta Moran, quien con su corto vestido y bragas de encaje, enfureció a las autoridades, mismas que calificaron su atuendo como “una vulgaridad para el tenis”.

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