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A las 5:30pm, tras cuatro horas exactas de juego en la cancha número 2 y con la luz del atardecer fungiendo como reflector, Lleyton Hewitt utilizó las reservas de energía que le quedaban para levantar los brazos y despedirse del público que presenció su último duelo en Wimbledon. Después, caminó hacia el centro de la cancha, volteó a la grada y levantó los pulgares hacia sus más fieles admiradores, The Fanatics.

Segundos después, el australiano entró al túnel para dejar detrás de él una carrera de 17 años de batallas en Wimbledon. Ésta, como lo dijo antes, sería su última visita como jugador al All England Club. Las lesiones se han llevado lo mejor de su físico, y aunque el cuerpo aún escucha, éste ya no responde como antes. Mucho menos a los 34 años.

Pero Wimbledon produce algo que va más allá de la motivación y se aproxima al concepto de magia, y envuelto en ésta, Hewitt dio su último esfuerzo sobre la hierba londinense.

Inevitablemente alguno de los dos tenía que perder. Cinco sets en un partido cuyo guion no sólo centraba en el adiós de Hewitt, sino también en el de su oponente. Jarkko Nieminen, el zurdo finlandés de 33 años, había anunciado que ésta también sería su última participación en Wimbledon. Pocos prestaron atención a su declaración, posiblemente porque su máximo no se asocia con el triunfo en Grand Slams salvo por una ronda de cuartos en Wimbledon 2006.

Sin inmutarse, ambos atacaron por turnos. Hewitt ganó el primer set por 6-3, Nieminen elevó su juego para ganar el segundo, el australiano se mostró dominante en el tercero y evidenciando las consecuencias de sus incontables lesiones, cayó en el cuarto por 0-6.

Las cuatro mangas ofrecieron drama, el suficiente para calentar el ambiente hacia 90 minutos de intensidad y agotamiento en el definitivo. Al final, Nieminen, exhausto, cerró el set con 11-9. Ambos veteranos se saludaron con las reservas de sus respectivas baterías.

“Si existiera un modo de perder un último partido, ésta es la forma”, dijo Hewitt. “Esto resume prácticamente toda mi carrera. Mi actitud de ‘nunca digas nunca’. He vivivo así 18 ó 19 años. No es algo que trabaje, simplemente tengo mucha confianza y motivación para sacar lo mejor de mí, ya sea en la cancha o el gimnasio. Estoy orgulloso por haber salido hoy y haberlo dado todo”.

“Iba a dejar todo lo que tenía, todo lo que había en el tanque. Creo que lo hice. Hubo un par de momentos en que el partido se me pudo ir por completo, pero encontré la manera de aferrarme y seguir”, agregó.

Lleyton Hewitt, campeón de Wimbledon en 2002. “Es difícil vencer a la victoria. Trabajas toda tu vida por la oportunidad de jugar la final del domingo en Wimbledon y más para levantar el trofeo; nada se compara a eso”.

Eventualmente, la derrota llegaría. “El domingo me senté en las gradas de la Cancha Central y lo asumí. Al saber que ésta sería la última oportunidad, me di un tiempo para asimilarlo. Estuve cerca del llanto, pero no tanto”.

En el futuro, Lleyton tendrá tiempo para reflexionar sobre su último lunes en Londres. Ambos, jugadores cedieron sus servicios en dos ocasiones en los primeros cuatros juegos del quinto set. En la última manga, Nieminen fue bendecido con el saque abridor, lo cual obligó a Hewitt a servir para mantenerse en el juego. En el décimo juego y habiendo llamado ya al preparador para dos atenciones en el muslo derecho y los tobillos, Hewitt salvó tres “match points”.

No por causa, sino por orgullo. Uno de ellos incluyó acrobacia de guardameta arrojándose hacia su izquierda para ganar la volea.

“Te amamos porque eres un luchador”, cantaban los Fanatics, quienes durante cuatro horas entonaron singulares porras para su ídolo -incluyendo una adaptación de “Hey Jude” de los Beatles, "Na na na, nana na na, nana na na, Lleyton"-. Nieminen no sólo jugó contra Hewitt, sino también contra The Fanatics, la afición y su propia suerte. Extendiendo la agonía por otros 40 minutos, el finlandés finalmente concretó el cuarto “match point” para asegurar su estadía, por lo menos, un partido más. ¿Su rival en segunda ronda? Un tal Novak Djokovic.

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