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El año pasado vine a vivir por seis meses a Francia para filmar el documental David ou le Retour a la Terre, película producida por nuestra productora Amaina Films y el Imcine. Pensaba que me daría tiempo de darme una escapada pero desafortunadamente me perdí la oportunidad de venir a Roland Garros 2014 por la filmación.

En enero 2015, por estar inscrito en un club en Francia, recibí la invitación por mail de la Federación Francesa de Tenis para comprar mis boletos para este año y dejé pasar el tiempo sin hacerlo. Como me advirtió mucha gente, los franceses son gente que planean todo con antelación y se agotaron los boletos en sólo dos semanas. Así que no me quedó otra más que resignarme y buscar boletos para la calificación. Por cierto, demos gracias a Raúl Zurutuza y al Abierto Mexicano de Tenis por el detalle de que la calificación que es gratis en su torneo, por acá en Paris es un negocio, ya que el torneo de calificación cuesta 20 euros el día.

Tomé el metro de Belleville con dirección al Bosque de Bologne que es donde se encuentra Roland Garros. En el camino intercepté un joven que venía de jugar tenis, le pregunté si le podía tomar una foto para mi proyecto de foto sobre gente que juega en las canchas públicas de París. Cuando viví aquí me pude dar cuenta que París tiene 43 Centros Deportivos con aproximadamente 300 canchas de tenis públicas distribuidas en los 20 municipios de esta ciudad. Como este jugador y como cualquier otra persona, el que quiera jugar aparta la cancha por Internet y paga 4 euros por hora. Mi proyecto se basa en un comparativo visual sobre el acceso a canchas de tenis en Francia y México. Sin duda uno de los argumentos de por qué Francia tiene el mayor número de jugadores profesionales dentro de los mejores 300 jugadores del mundo es el acceso libre y el número de canchas públicas.

Así que pregunté al joven si él iría a Roland Garros y si era verdad que se habían agotado los boletos. Me dijo que por lo menos los que se venden por el sitio de Roland Garros ya se habían acabado, y que existían otros sitios de boletaje en Inglaterra y Estados Unidos, pero que los precios se triplicaban; normalmente el boleto con acceso total para los primeros dos días cuesta 110 euros y en el sitio de internet americano los mismos boletos cuestan 450 dólares. Sin duda una especie de "dumping" o reventa moderna y auto-autorizada que me hizo recordar un poco a mis clases de economía en la universidad.

Se tiene un producto que la competencia no tiene, se vende en territorio nacional en un precio altísimo y se exporta el resto y se vende a un precio bajo para sacar rápidamente costos fijos y disminuir la oferta nacional. Sólo que en este caso lo hacen al inverso: afuera es caro, pero adentro no hay producto, entonces si a uno realmente le urge ir a Roland Garos, tendrá que pagarle sus 450 dólares a estos sitios web anglosajones.

Y a los franceses se les ocurrió que todavía podían regresar una de las bases de su revolución: la igualdad. Así que existe una especie de revendedor autorizado llamado Viagogo: la gente que compró su boleto y que no puede ir al torneo puede vender de nuevo su boleto. Jamás dije revender, si no que Viagogo accede "humildemente" a ganarse un porcentaje sobre la venta de tu boleto y aparte se gana un porcentaje más por la remisión del boleto. Uno tiene que darse de alta en la web de Roland Garros y si quiere imprimir su boleto, tendrá antes que registrar su nombre en él, ya que en la entrada le pedirán una identificación oficial para cotejar y garantizar que a uno no se lo ocurra la torcida de idea de revender el boleto. Digamos que Viagogo es una ingeniosa forma de hacer que la reventa se la quede el organizador del evento.

En fin, mañana les contaré cómo finalmente pude obtener el boleto para la primera ronda de Roland Garros.

Y les daré más detalles del primer y segundo día de la calificación. Los artículos completos los estaré publicando en mi blog y en la página de mi película Los Días no Vuelven.

Los Días No Vuelven:

http://www.losdiasnovuelven.com/?cat=3

Los dejo con algunas imágenes del día.





Raúl Cuesta nació y creció en los suburbios de la Ciudad de México y vivió parte de su adolescencia en un internado de tenis militarizado. Como director realizó su primer cortometraje sobre un luchador aparentemente homosexual: Máximo (México, 2006). Rehje, su primer largometraje, fue nominado a Mejor Documental en los Premios Ariel de la Academia ganando seis premios internacionales. Los Días no Vuelven, su segundo largometraje, ganó la convocatoria del Foprocine por la cual recibió una beca del FONCA y ganó el Media Arts Fund del Tribeca Film Institute.

Su experiencia en producción incluye: programas de TV y videos musicales como Fairy Ground de la banda Coco-Rosie (México, 2012), es productor y cinefotógrafo de David ou le Retour a la Terre de Anaïs Huerta (Foprocine, Francia-Haiti, 2015) y ha participado en la fotografía de diversas películas nacionales como Greatest Hits de Nicolás Pereda, Malaventura de Michel Lipkes y Nuestra Señora de Concreto de Francisco Vargas.

Después de terminar su segundo documental “Los Días no Vuelven” (México, Estados Unidos) se encuentra en el desarrollo para convertir esta película en una serie documental para televisión.

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