Roger Federer tiene ya lo que Novak Djokovic tanto desea: un título de Roland Garros en su palmarés. No obstante, dentro de sus 17 títulos de Grand Slam, Federer sólo tiene un título hecho en Francia.

¿Le afecta eso a Roger Federer? Posiblemente, pues ante la cercanía del final de su carrera, Federer podría tener como objetivo conquistar nuevamente Roland Garros.

Y es que a pesar de ser el número dos del ránking y ser catalogado como el “más grande de todos los tiempos”, Federer tiene menos probabilidades de ganar la Copa de Mosqueteros el próximo 7 de junio que, por ejemplo, Kei Nishikori, de acuerdo a Odds Shark.

A pocos días de que comience el segundo Slam de la temporada, los especialistas (y casas de apuestas) colocan como favorito a Djokovic, incluso por encima de Rafael Nadal, nueve veces campeón del torneo parisino.

Pero de acuerdo a Federer, la victoria de Djokovic ante Nadal en Montecarlo y el triunfo de Andy Murray en la final de Madrid a costa del español, cambian muy poco la realidad sobre quién es el favorito en Roland Garros.

“Nadal es el hombre a vencer”, le dijo Federer al Independent. “Contrario a lo que digan, para mí él es el favorito. El tipo ha perdido [en Roland Garros] solamente un partido en 10 años. No hay forma de que Rafa no sea considerado el absoluto favorito para llevarse el título”.

Aprovechando justo esa única derrota de Nadal en la arcilla francesa, Roger Federer logró levantar el trofeo de campeón al vencer en la final a Robin Soderling, victimario del español en la ronda de octavos.

En su momento, un relajado y desestresado Federer creyó que finalmente había callado a los críticos. En entrevista con el New York Times, el helvético declaró: “Ésta podría ser la mayor victoria, la que me quita de encima la presión. Ahora, por el resto de mi carrera, puedo jugar con calma y nunca más escuchar no haber ganado el Abierto de Francia”.

Pero la relajación duró poco. El acecho de Nadal a su marca de 17 Grand Slams y el dominio de Djokovic en los últimos años, cuestionan nuevamente la capacidad de Federer. La pregunta cambió de “¿Podrá algún día?” a “¿Podrá repetirlo alguna vez?”.

Y no es que Federer juegue mal on con pobre nuvel en Roland Garros. Basta decir que ha alcanzado la final de Roland Garros las mismas veces que en el Australian Open (5).

Sin embargo, Federer tiene marca de 1-4 en la final francesa y 4-1 en el partido definitivo de Melbourne. En Wimbledon registra 7-2 y 5-1 en el US Open.

Ahora bien, con Nadal (el mayor obstáculo en la conquista del título) disminuido, Federer debe tener cierta urgencia. Su oportunidad es ahora o posiblemente nunca más.

Un año antes de que ganara su único Roland Garros, Nadal lo humilló. En una de las finales más desbalanceadas en la historia del Abierto de Francia, el balear lo venció por 6-1, 6-3 y 6-0 a Federer. Ésa fue la primera vez que alguien le propinaba un “bagel” a Federer desde que Pat Rafter lo hiciera en el mismo torneo en 1999. Pero tampoco olvidemos que en aquel entonces, Roger tenía solamente 17 años, además de que era la primera vez que jugaba en el cuadro principal de Roland Garros.

Y Federer recuerda ese partido. En 2014, cuando se le preguntó al respecto, el suizo respondió a la prensa haberse sentido feliz por recibir un “wild card”. “Vamos, sabía que no terminaría ganando el partido. Fue como darle una zanahoria a un burro, pero fue grandioso”.

Cuando Roger Federer comenzó a ganar Slams, parecía inevitable que consiguiera el de Francia. Pero fue cuando Rafa Nadal salió a escena, y si hay un pendiente en la carrera de Federer, es precisamente ése: vencer a Nadal en Roland Garros.

Con un récord de 17 títulos de Grand Slam en su palmarés, el estatus de Federer entre los más grandes está asegurado. Sin embargo, su solitario título en Francia y la marca negativa ante Nadal (10-23) son lo más criticable en su excelso portafolio.

Dada también su nula productividad ganadora en Grand Slams en los últimos tres años, la necesidad de Federer por ganar otro (el 18) aumenta. Y aunque él mismo ha confesado que desearía ganar otro Wimbledon, un segundo título de Roland Garros no le caería nada mal.

Aunque el futuro es incierto y no ha dado indicio alguno de quererse retirar, esta temporada podría ser realmente la última con opciones reales de obtener uno nuevo Slam. Sobre todo si aprovecha la baja de juego de Nadal y el hecho de que el que más presión tiene ahora es Novak Djokovic.

¿Cómo podría ganar Roland Garros?

Habiendo encontrado un balance entre sus semanas de descanso y la preparación para Roland Garros (incluyendo Estambul en su calendario).

Llegar a la final de Roma sugiere que Federer posiblemente llega en su mejor momento del año a la cita de París, y con el reloj sonando cada vez más en su carrera, el suizo tiene menos tiempo para preocuparse por sus rivales. Su energía la está enfocando más en su legado que en analizar contra quién jugará el día de mañana. Una victoria sobre Nadal, por encantadora que pueda sonar, significaría poco si ocurre en una instancia ajena a la final.

Otro título en Francia, incluso si ocurriera ante alguien de la “qualy”, irá a los libros de historia… y confirmaría a Federer como el más grande de todos los tiempos.

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