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Como la mayoría de las personas en todas partes del mundo, Mitchell Krueger quiere solicitar los beneficios de desempleo para contrarrestar la falta de ingreso debido a la pandemia de coronavirus.

El tenista de 26 años no ha tenido suerte hasta el momento. En las últimas dos semanas, el residente de Dallas ha pasado horas refrescando la página en su iPad, topándose siempre la leyenda “página no disponible”, o escuchando una señal de ocupado cuando llama a la Comisión de Trabajo de Texas.

A diferencia de la mayoría de las personas que buscan asistencia, Krueger es un deportista profesional, un tenista lo suficientemente bueno para ubicarse como el 195 del mundo. A diferencia de la mayoría de los profesionales de la NBA y la NHL, dos ligas que fueron interrumpidas debido al brote de COVID-19, y cuyos jugadores están recibiendo la mayoría de sus cheques de la temporada regular, Krueger es un contratista independiente. No tiene un salario.

En su lugar, él y cientos de hombres y mujeres igualmente —además de sus entrenadores— necesitan que se disputen torneos para ganar dinero. Pero las giras del tenis fueron suspendidas al menos hasta mediados de julio. Roger Federer, Serena Williams y otros tenistas que han acumulado dinero de campeonatos y millones en patrocinios están bien, por supuesto. Krueger, sin embargo, está entre los que han acusado el golpe financiero — y está preocupado por los efectos a largo plazo en el tenis.

“Vas a tener muchos jugadores que sienten que no pueden sobrevivir sin ganar dinero. Después de un tiempo podrían dedicarse a otra cosa, lo que ellos crean que sea ese tiempo. Entonces quizá se den cuenta, ‘esto es mejor’. Si esto sigue por nueve meses, quién te dice que se van a tomar el tiempo de regresar y jugar otra vez”, dijo Krueger, quien había ganado 39.264 dólares en 2020 antes de restar sus gastos —y antes de que se detuvieran las competencias. “Mentiría si dijera que esta situación no ha hecho que considere, aunque sea un poco, lo que haría”.

El tenis es una empresa mundial como muchas otras y tan fracturada como cualquier otro deporte, controlado por una mezcla de la Federación Internacional de Tenis (ITF), las giras de la ATP y la WTA, así como los cuatro Grand Slams. David Haggerty, presidente de la ITF, explicó que esos siete grupos están “colaborando en un fondo solidario del tenis que asista a los jugadores de menor clasificación. Se está trabajando en los detalles y serán anunciados más adelante esta semana”.

Los tours de hombres y mujeres también declinaron dar detalles, sólo que ellos administrarán el fondo que esperan alcance los 6 millones de dólares. Por separado el presidente de la WTA Steve Simon dijo que su gira “otorgó más de tres millones de dólares en beneficios desde que se suspendieron los juegos” sin aclarar de dónde salió el dinero o a qué se destinó.

Novak Djokovic, el serbio ganador de 17 torneos Grand Slam y que lidera el consejo de jugadores de la ATP, ha hablado de utilizar donaciones de otros jugadores para ayudar a aquellos que se encuentran fuera de los primeros 200 o 250 de la clasificación.

Eso podría no ser suficiente.

La polaca Katarzyna Kawa, 125 del ranking, había acumulado 22.944 dólares en premios en 2020. El 175 en hombres, el español Carlos Taberner, llevaba 34,114 embolsados.

Cuando se le preguntó que es lo que más les gusta acerca del tenis, una jugadora, Ellen Perez —australiana de 24 años y quien se ubica en la posición 41 en dobles y 247va en individual— respondió: “Cuando te pagan”.

Ha ganado 42,210 dólares este año en premios y nadie sabe cuándo cambiará eso.

“Somos un deporte tan global, con personas viajando en todo el mundo, entonces no veo cómo podremos regresar”, dijo Denis Kudla, un estadounidense de 27 años que había acumulado 45,000 dólares en ingresos esta temporada. “Podría estar equivocado. Espero estar equivocado”.

Los entrenadores usualmente reciben su pago cada semana cuando viajan en la gira y reciben bonos dependiendo del éxito del tenista.

“Es un efecto cascada, ¿correcto? Entonces los agentes lo sienten los entrenadores lo sienten”, dijo Sam Duvall, cuya empresa Topnotch Management representa a Kudla y a otra docena de tenistas profesionales incluyendo al estadounidense John Isner, semifinalista de Wimbledon 2018, y a la francesa Caroline García, quien llegó a estar entre las 10 mejores.

Las charlas que ha tenido Kudla con otros profesionales le han servido de lección.

“Los chicos están en pánico”, dijo Kudla. “Ya están preocupados cómo van a pagar la renta el próximo mes”.

Un lado positivo: los jugadores no están acumulando sus usuales gastos en la tarjeta de crédito.

“Puedes gastar fácilmente 10,000 o 20,000 dólares con el personal completo que necesitas. Pagas por ti, por tus parejas, entrenadores, el fisioterapeuta. Cuartos separados de hotel, boletos de avión”, comentó Kudla. “La cuenta llega a ser alta”.

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