POR ITZEL GARDUÑO

Amanda Nava Elkin, tenista mexicana de 20 años, quien actualmente vive en Filadelfia y estudia en Saint Joseph´s University nos platicó un poco acerca de cómo se enfrentó a las tres operaciones a las que se ha sometido en su vida, además nos compartió sobre su carrera deportiva dentro de México y de sus inicios como atleta en la universidad y en el tenis de Estados Unidos.

Amanda empezó a jugar a los 4 años de edad, participó en el circuito nacional desde los 8 años y hasta los 16. Ella describe su carrera en México como un lapso donde hubo altas y bajas a lo largo de los 8 años dentro del Circuito Mexicano de Tenis. Tuvo constantes participaciones en nacionales desde la categoría de 10 y menores hasta -16, categoría en la que asistió a la Olimpiada Nacional representando al Estado de México y en la que considera tuvo aquí su mejor desempeño.

TRES OPERACIONES

La vida dentro y fuera del tenis no ha sido fácil. Ella fue intervenida quirúrgicamente a las 18 horas de nacida y después a los dos años de edad, fueron dos operaciones de corazón, la primera por una hernia en el diafragma y la segunda por reflujo. Todo marchaba con normalidad hasta que a los 18 años tuvo que ser operada nuevamente. Ya cuando residía y estudiaba en Estados Unidos comenzó a ver anomalías en su rendimiento físico. "Cuando corría sentía que no podía respirar... Antes de eso, normalmente podía hacer un sprint, pero después de ese ya no podía, me sentía agitada. Creí que mi nivel de físico no estaba al mejor nivel, pero comenzó a ser constante. También si me iba a un tercer set, literalmente tenía que tirar el partido porque ya no podía más".

Al saber que su corazón estaba fallando, le fueron suspendidas todas las actividades físicas. "Lo que pasó es que como no sabían lo que tenía me pararon inmediatamente. No sabíamos nada, prácticamente me dijeron que no sabían si iba a poder jugar otra vez. Sabían que mi corazón estaba fallando y me pararon toda actividad. Antes de la operación estuve tres semanas sin hacer ninguna actividad". Tras estas semanas fuera de la cancha y tras las constantes visitas al médico, fue por fin que detectaron con exactitud el problema de Amanda: un soplo en el corazón, del tamaño de una moneda de 10 pesos.

SÓLO PENSÓ EN EL TENIS

Normalmente una operación trae consigo mucha angustia y preocupación para familiares y paciente, sin embargo, para Amanda fue un alivio saber que su problema sí tenía solución. Estar varios días sin actividad y sin un diagnóstico definitivo fueron los peores momentos para ella. "Ya después de saber lo que tenía y que supimos que se podía arreglar con operación, yo me sentí mucho mejor… sabía que iba a volver a la cancha". Amanda reconoce que sus papás estaban preocupados por su vida, pero en lo único que ella pensaba era si iba a jugar tenis de nuevo o no. Para una atleta de alto rendimiento, su vida gira al rededor del deporte, y para ella "todo se echaría a perder si no volvía a pararse en una cancha”.

Fueron pocas las semanas posteriores a la operación en las que Amanda estuvo fuera de la cancha. Comenzó desde lo básico y poco a poco se fue incorporando a su ritmo normal de entrenamiento. Por las semanas de inactividad y tras una operación de esta magnitud, sus habilidades motrices y tenísticas disminuyeron. Aunque la batalla iba a ser difícil, Amanda siempre se mantuvo optimista y entrenando fuerte para recuperar su nivel habitual. "Me han dicho que soy alguien muy fuerte, por cualquier cosa por la que tengo que pasar, siempre voy a buscar la manera de luchar. Desde bebé tuve que luchar, entonces eso como que ya es una parte de mí. Adentro o afuera de la cancha voy a luchar por cualquier cosa que tenga que hacer".

El apoyo de sus papás en su vida ha sido un factor importante para obtener todos sus logros. Durante esta situación no fue la excepción, su apoyo antes, durante y después de la cirugía, fue algo fundamental para que Amanda regresara a su ritmo de vida y competencial.

"Mis papás, mi entrenador en Estados Unidos y también mi entrenador en México estaban muy al pendiente, cuando todo pasó y cuando mis papás les dijeron que iba a tener la operación, eso significó mucho para mí".

SUEÑO DE SER PROFESIONAL

Tras superar esta gran barrera dentro de su vida, Amanda siguió con su objetivo firme: llegar a ser jugadora profesional. A pesar de no haber estado en los campamentos de reclutamiento, Amanda fue solicitada por varias universidades para que jugara para ellas. Aunque tuvo múltiples solicitudes, fue en otoño de 2016 cuando decidió ingresar a Saint Joseph´s University, en la que actualmente estudia la carrera de criminología y para la cual juega. Su desempeño como jugadora dentro de su universidad no sólo ha sido bueno, hace pocos días fue designada para el Primer Equipo de todas las Conferencias de Atlantic 10 debido a su alto rendimiento por segundo año consecutivo, siendo apenas una de las tres en toda la historia de la universidad en ser nombrada más de una vez.

Con el objetivo claro de convertirse en jugadora profesional, ella continuará su carrera deportiva y académica en Saint Joseph's, esperando que su rendimiento siga mejorando temporada tras temporada. "Quiero ser mejor que lo que hago en la universidad. Me exijo para mejorar en cada partido y poco a poco encaminarme a ser jugadora profesional". En la mente de Amanda, no pasa nada más que eso; convertirse y destacar como jugadora profesional.

Síguenos en Twitter
Síguenos en Facebook