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En una conmovedora entrevista con la BBC, la suiza Timea Bacsinszky declaró que su padre Igor “no es alguien que merezca tener hijos” por la forma en que la trató durante su formación como tenista.

Llamándolo un “enfermo controlador”, la tenista de 26 años y actual 15 del mundo reveló cómo incluso presionó a su madre Suzanne para que se separara de entonces esposo, un entrenador rumano cuyas obsesiones desintegraron a su familia.

“De alguna forma forcé a mi mamá a que se divorciara cuando le dije que esa no era una forma de vida”, confesó Bacsinszky. “No puedes vivir así, no es posible”.

Sobre la dura infancia que tuvo en Suiza, Bacsinszky dijo que se vio obligada a dejar el tenis debido a la inmensa presión que se padre ejercía sobre ella.

“Vivía en Suiza y veía a todos los niños a mi alrededor con buenas familias, y luego estaba yo en el lado opuesto”, recordó. “Soy mi propio jefe, soy dueña de mi propia vida. Fue muy difícil comprender eso en aquel entonces”.

“Cuando eres el nño de un padre, que es así de exigente, que quiere vivir su sueño a través de tu vida, es complicado”.

La helvética dijo que fue a la edad de tres años cuando tomó por primera vez una raqueta y que constantemente fue exigida y presionada por su padre para sobresalir en el deporte.

“Fui una niña con el síndrome de padres demandantes”, explicó durante Indian Wells.

“Está ocurriendo muy seguido, especialmente en el tenis y sobre todo en el tenis femenino, porque ni como mujer, ni como niña, nunca podrás ir en contra del poder de un padre. No tienes dinero ni nada. De hecho, no tienes posibilidad alguna de salir de ahí”, señala la suiza de 26 años. “Tenía que ganar partidos porque de otra forma, mis padres se pelearían. Tuve que aprender a ganar el partido porque si no las cosas no estarían bien”.

Tras la separación de sus padres, Timea decidió abandonar el tenis para trabajar en la industria hotelera y servir a la gente, dado que es algo que siempre le ha gustado.

“Servir, atender y cocinar a las personas es algo que siempre he hecho con gusto y pasión desde que tenía 12 ó 14 años y practicaba en el club de tenis”, comenta. “Siempre me ha gustado y decidí aprender ese trabajo cuando el tenis no era suficiente”.

Sobre la relación con su padre en la actualidad, la campeona del Abierto Mexicano y el Abierto de Monterrey comentó: “Decidí nunca más hablar con él. Cuando me lesioné me sentía muy deprimida y él nunca me llamó o buscó. Una persona así no merece tener hijos. No es como si hubieran pasado 200 años de que pusiste a tus hijos a trabajar para ti y aportaran dinero a la casa. Fue algo muy difícil”.

“Sé que yo seré una buena madre, voy a ser una buena madre. No como mi padre, quien prefirió ser entrenador en vez de cuidar a su familia”, concluyó.

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