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El argentino Guillermo Vilas fue, sin dudas, el tenista de mayor relevancia e importancia en Latinoamérica, hasta la consagración del chileno Marcelo Ríos y del brasileño Gustavo Kuerten.

La falta de un sistema de medición exacto y de almacenaje de la información, producto de la ausencia de sistemas informáticos en el momento en el que Vilas competía profesionalmente, generó polémicas que vienen desde los mismísimos años ochenta, y hasta el rumano Ion Tiriac, quien supo ser entrenador del marplatense, emprendió una cruzada con un equipo de trabajo para tratar de establecer, si efectivamente, su pupilo habría alcanzado la cima del ranking mundial de profesionales, teniendo la pauta que fue declarado Campeón del Mundo en el año 1977, pero no recibió el honor del puesto más alto en el escalafón.

Tras años de negativas, por parte de la ATP, la posibilidad de que el zurdo campeón de cuatro Grand Slams fuera declarado número 1 del mundo, ha ganado volumen, tras casi 40 años de demora.

La ATP tiene en sus manos una detallada y amplia documentación que demostraría que el cálculo del ranking mundial fue mal hecho y que Vilas fue, en algún momento de la década del ‘70, el número uno del mundo.

“Parece verosímil, es un gran trabajo”, declaró un ejecutivo de alto rango en la Asociación de Tenistas Profesionales, que señaló que se necesita tiempo para analizar la documentación, ya en manos del departamento de ranking mundial en la sede estadounidense de la ATP, en Ponte Vedra Beach.

“No hay nada decidido, es muy importante recalcar eso. Pero se está estudiando la documentación”.

La nueva postura de la ATP, abierta a analizar el tema, contrasta con el “no” que lanzó a Vilas en 2007, cuando el argentino pidió que se recalculara el ranking aplicando el sistema actual y no el que regía en los ‘70. La situación es esta vez diferente, porque se trataría de un error en la aplicación del sistema en ese entonces vigente.

Así, el caso de Vilas, de 62 años, se asemejaría al de la australiana Evonne Goolagong, un año más grande que el argentino, a la que la WTA le reconoció con 31 años de retraso dos semanas como número uno en 1976 tras confirmar que hubo errores en el cálculo del ranking.

Goolagong manifestó públicamente su apoyo a Vilas. “Le deseo la mejor de las suertes, creo que es un jugador que realmente se mereció el número uno. Espero que eso se confirme”, dijo la australiana, ganadora de siete títulos de Grand Slam entre 1971 y 1980.

Cuatro veces campeón de Grand Slam —dos Abiertos de Australia, un Roland Garros y un US Open, Vilas fue uno de los jugadores que marcó los ‘70 y los ‘80, años en los que sumó 62 títulos. Sin embargo, a diferencia de compañeros de generación como Bjorn Borg, John McEnroe, Jimmy Connors o Ivan Lendl, el ranking mundial nunca lo mostró como número uno. Su mejor posición fue segundo del escalafón.

Si Vilas fuera confirmado como líder de la clasificación en algún momento de los años ‘70, el tenis argentino habrá saldado en cierta forma una deuda.

Al igual que Vilas, Gabriela Sabatini, que llegó a ser número tres, tampoco alcanzó el uno, posición de la que estuvo extremadamente cerca. De haber ganado la final de Wimbledon 1991 ante la alemana Steffi Graf, en la que estuvo a dos puntos de la victoria, hubiera tenido la posibilidad de alcanzar la cumbre entre las mujeres.

A nivel sudamericano y desde que los rankings mundiales se hicieron oficiales, sólo Chile y Brasil llegaron a lo más alto de la clasificación. Marcelo Ríos fue el número uno durante seis semanas de 1998 y Gustavo Kuerten cerró la temporada 2000 como el mejor jugador del mundo.

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