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Djokovic sigue incontenible

Las palabras como enorme, grandiosa, soberbia, desgastante, aparatosa, excelsa o gallarda nos pueden quedar cortas para calificar el duelo final del Abierto de Australia 2012 entre Novak Djokovic y Rafael Nadal. Es que ver tal despliegue físico, esas ganas de ganar, de ir por todas las pelotas, de dejar todo en la cancha, de honrar al oponente con lo mejor que tienes, dejaron en manifiesto el por qué son los dos mejores tenistas del orbe.

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Pero antes de la batalla final, tanto el serbio como el español, dieron un previo de consistencia y pundonor. El número uno del mundo enfrentó en la penúltima ronda al escocés Andy Murray, quién este estrenando coach en la persona del mítico Ivan Lendl, quién al parecer ya está influyendo en Murray, quién ya no se reclama tanto así mismo cuando falla una pelota como lo hacía antes.

Novak terminó por imponerse a Andy por 6-3 3-6 6-7 6-1 7-5 en cuatro horas y cincuenta minutos. Después de llevarse con cierta facilidad el primer set, Djokovic se notaba lento y disminuido físicamente, lo que aprovecho Murray para llevarse los dos siguiente episodios. De manera sorprendente, Djokovic recuperó el ritmo, de nuevo se vio fuerte físicamente, lo cual no es raro, ya que Novak tiene la costumbre en parecer cansado y de pronto recuperar su forma. Se llevó el cuarto set y en el quinto se puso arriba 5-2, pero Murray igualó a 5-5, y en dicho juego tuvo tres pelotas de quiebre para sacar por el partido, pero Djokovic sacó la garra, mantuvo su saque y le rompió a Murray para llevarse el partido.

Rafael Nadal y Roger Federer se enfrentaban por primera vez en una semifinal de Grand Slam desde el Abierto de Francia 2005, curiosamente su primer duelo en los Slams. Federer venía jugando a un gran nivel, ya que cerró el año con tres torneos ganados, incluyendo el Masters, y en cuartos le gano fácilmente a Juan Martín Del Potro. Parecía que podía superar a su bestia negra, ya que su última victoria sobre Rafa en Grand Slams fue en la final de Wimbledon en 2007 y poder lograr el Slam que se le niega desde el título en estas tierras en 2010. Y Federer empezó a tambor batiente, utilizando su derecha de forma punzante, se llevó el primer parcial por 7-6.

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Pero Nadal tenía otras ideas. Nadal hizo alguna modificaciones a su raqueta, como agregarle tres gramos de peso a la cabeza de su arma, lo que le proporciona más profundidad a sus golpes y servicio, lo que aprovechó de manera excelente para atacar el revés del suizo, aparte de cómo casi siempre le ocurre a Roger con Nadal, no aprovecha sus chances, y al final terminó cayendo ante el manacorí en los tres siguientes sets por 6-2 7-6 6-4. Al término del encuentro de tres horas cuarenta minutos de duración, Nadal celebró con demasiada enjundia, y no era para menos, ya que Federer lo había barrido en el Masters del año pasado. Dulce Venganza.

Nadal llegaba a la final con cuentas pendientes, ya que había sido superado de manera consecutiva tanto en Wimbledon como en el US Open, así como en cuatro finales de torneos 1000, por Nole. Nadal comenzó a su jugar más agresivo, más inteligente, como no lo había hecho en los seis partidos anteriores. Sus tiros de fondo fueron más profundos y potentes, al igual que su saque, por lo que se llevó el primer parcial por 7-5.

Pero en los sets dos y tres, que Novak se llevó fácilmente por 6-4 6-2, Nadal volvió a estar tentativo, con su derecha demasiado corta y sin molestar tanto con su servicio al serbio, quién volvió a utilizar el arma que tantos dividendos le ha dado con Nadal: la devolución de saque. En el cuarto set, cuando el marcador decía 3-4 y 0-40 con Nadal al saque, Djokovic estaba a un punto de servir por el campeonato. Pero Nadal sacó la garra, y dominando con su derecha y acertando precisos servicios logró ganar el juego, y debido a que empezaron a caer unas gotas de lluvia el partido fue interrumpido por 10 minutos mientras se cerraba el techo. El parcial se fue a muerte súbita y Novak se notaba cansado y dubitativo, tuvo tan cerca la victoria y ahora su embravecido rival cree que puede derrotarlo. Nadal se llevó la muerte y celebró como si hubiera ganado el campeonato.

En el quinto set, Nadal parecía que tenía un nuevo par de piernas y Djokovic estaba abrumado. Las casi cinco horas de batalla con Murray le estaban pasando factura, además de que nunca en su carrera había ganado dos partidos a cinco sets de forma consecutiva, y con Nadal sacando 4-2, la derrota parecía inevitable. Pero sucedió algo que cambio de nuevo el curso del partido.

En el 30-15, Djokovic dejó una bola corta a media cancha del lado de revés de Nadal, quién tenía un fácil tiro recto, pero igual por el cansancio o cierto peso mental, sacó ancha una pelota imposible de fallar. De pronto, la mirada en el campeón defensor cambió, se dio cuenta que Nadal dudo, que había un chance y emparejo los cartones a cuatro juegos por bando, para después sostener su saque, volverle a romper a Rafa y llevarse el trofeo Norman Brooks en cinco horas y 53 minutos de juego.

Después de ganar la última pelota, Novak se tiró al piso, después abrazo a Nadal, luego rompió su camisa y fue con los suyos a celebrar. “Es la victoria más importante de mi carrera. Wimbledon también lo es porque es el torneo que siempre quise ganar, pero esto es increíble”, comentó Djokovic.

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“Durante mucho tiempo he jugado mucho peor que él. Ha sido muy positivo, estoy muy satisfecho de mi espíritu y mi ánimo de esta noche. Lo importante es que en 2011 no jugué a menudo así, estoy en buen camino”, aseveró Nadal.

Éste es el tercer título de Australia y quinto Grand Slam en total para Novak; antes se había impuesto en Melbourne en el 2008 y el año pasado Esta cruenta batalla se convirtió en la final más larga de la era abierta superando las cuatro horas y 54 minutos que batallaron Ivan Lendl y Mats Wilander en el US Open de 1988.

Nadal obtuvo un logro nada envidiable después de esta final: Se convirtió en el primer jugador en la era abierta en perder tres finales de Grand Slam de manera consecutiva.

“Victoria” para Azarenka

En la rama femenil, no había una clara favorita para llevarse la copa Daphne Akhurst. Tan abierta estaba la competencia, que de tener buenos resultados, Petra Kvitova, Victoria Azarenka, Samantha Stosur, María Sharapova y Agnieszka Radwanska, podían quitarle el lugar de honor a la danesa Caroline Wozniacki.

La bielorrusa Victoria Azarenka demostró más consistencia y fortaleza mental y se convirtió en la campeona del Abierto de Australia de tenis al vencer en la final a la rusa María Sharapova por un contundente 6-3 y 6-0. Es el primer título del Grand Slam para la ganadora, en su primera oportunidad en un Major. Aparte de su Slam, se convirtió en la nueva número uno de la WTA.

La tercera cabeza de serie del torneo hace historia para su país al ser la primera tenista de Bielorrusia en conquistar un Slam, ya que su compatriota Natasha Zvereva fue finalista en el Roland Garros de 1988. La nueva número uno del orbe ha desplegó un tenis muy superior al de su rival, ya que prácticamente la borró en el segundo set.

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Sharapova se puso 2-0 al inicio, pero Azarenka le dio la vuelta al marcador gracias a su mayor potencia desde el fondo de pista. La bielorrusa, que estuvo 0-30 en contra en el tercer juego, comenzó a elevar su nivel tenístico tenis y a partir de ese momento encadenó tres juegos consecutivos. El partido había cambiado por completo de rumbo y era Azarenka la que se sentía superior en la pista. Sharapova no podía dominar los puntos y los errores no forzados se fueron multiplicando.

En el octavo juego, que se prolongó durante casi nueve minutos, Azarenka logró su segundo rompimiento y sentenció la primera manga a continuación con su saque.

La segunda manga fue un recital de Azarenka ante una Sharapova impotente y sin ritmo, que no encontraba la forma de contrarrestar el juego mucho más completo de su oponente. La bielorrusa fue un torbellino en la pista y le endosó un 6-0 demoledor, tras 1 hora y 20 minutos de juego.

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“He estado trabajando y soñando con ganar un Grand Slam, y ser la número uno, es un añadido muy bueno”, dijo la bielorrusa.

“Una final es un resultado bueno, pero siempre es duro perder. Aún así, estoy orgullosa de haber llegado tan lejos”, comentó la rusa.

Azarenka es la tercera jugadora después de Evonne Goolagong-Cawley y Chris O’Neil, en ganar el título juvenil y el profesional en Melbourne.

En dobles varonil, la pareja del hindú Leander Pas y el checo Radek Stepanek se llevó el título ante los gemelos Mike y Bob Bryan por 7-6 y 6-2. Fue el séptimo Grand Slan de la categoría para Paes, y completó los cuatro Grandes, ya que ganó con anterioridad en Wimbledon, Roland Garros y el US Open. Esta es la primera vez que Paes les gana a los Bryan en la Final de un Slam tras cinco derrotas, incluidas tres en Melbourne Park.

Es el primer título para Stepanek de dobles en un Slam, aunque ya había jugado la final en Estados Unidos haciendo pareja con su compatriota Jiri Novak en 2002. Los gemelos Bryan por su parte, jugaron su octava Final en Australia en los últimos nueve años.

En rama femenil, la pareja rusa de Vera Zvonareva y Svetlana Kuznetsova se agenciaron el título al vencer por 5-7 6-4 6-3 a las italianas Roberta Vinci y Sara Errani. Las rusas tienen en conjunto 18 Finales de Grand Slam entre singles, dobles y mixtos.

En mixtos, la norteamericana Bethanie Mattek Sands y el rumano Horia Tecau se llevaron la corona al derrotar a la rusa Elena Vesnina y al hindú Leander Paes por 6-3 5-7 10-3.

Mención aparte merece el mexicano Santiago González, quién haciendo pareja con el alemán Christopher Kas, se colaron hasta los cuartos de final, venciendo en octavos a los campeones reinantes del US Open, el austriaco Jürgen Melzer y el teutón Philip Petzschner, pero cayeron ante el canadiense Daniel Nestor y el bielorruso Max Mirnyi, segundos en la siembra, en tres sets.

González es el primer mexicano desde 1991 en llegar a cuartos de final de un Grand Slam en dobles.

Y así termina la edición 2012 del Abierto de Australia, con una primeriza en títulos de Grand Slam y en ser número uno y con una batalla llena de dramatismo, suspenso, garra y corazón entre los dos mejores jugadores del mundo que deja dos preguntas en el aire: ¿Nadal ya está cerca de ganarle a Djokovic? ¿O ni jugando a tope, Nadal le puede ganar a Djokovic?

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