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Luego de que derrotó con maestría a Marin Cilic por 6-3, 6-1, 6-4 en la final de Wimbledon, Roger Federer declaró, en tono de broma, “estoy realmente orgulloso de mí mismo por todo lo que he hecho en estas dos semanas. Jugué, podría decir, probablemente el mejor tenis de mi vida”.

Considerando los otros 18 títulos de Grand Slam, y que el 19 llegó apenas 23 días antes de su cumpleaños 36, esa exclamación es doblemente sorprendente. Algunos expertos coinciden con Federer. “Creo que esto es lo mejor que ha jugado en toda su carrera”, aseguró Paul Annacone, quien entrenó a Federer y a otra superestrella, Pete Sampras. Antes de la final de Wimbledon, John McEnroe se aventuró a decir: “Federer está mejor hoy que hace 10 años”.

Exactamente hace 10 años, “El Todopoderoso Federer” (The Mighty Fed) ganó su cuarto título consecutivo en Wimbledon para conquistar su onceavo “major” en los últimos 17 Grand Slam disputados. Eso fue considerado como el momento cumbre de su carrera, la mejor versión del Basilea… hasta ahora.

Este año, tras una sequía de títulos Grand Slam desde Wimbledon 2012 – un periodo descrito por él mismo como los “años rocosos”-, Federer ganó ya dos de los cuatro grandes, el Australian Open y Wimbledon. Este logro, mismo que no lograba desde 2009, extendió su récord a 19 títulos. Alguna vez, Federer pronosticó que ganaría 20 y que jugaría hasta los 40 años. De repente, estos dos escenarios, impensables hace un año, parecen más cercanos a la realidad, especialmente la meta de los 20. Sólo tres jugadoras, Margaret Court con 24, Serena Williams, 23, y Steffi Graf, 22, han superado las dos decenas de títulos Grand Slam. Libre de lesiones, Federer partirá como máximo favorito en la próxima gran cita de la temporada: el US Open.

¿Cómo es que esta leyenda, al parecer ajena al envejecimiento, regresó a la cima de un deporte que requiere atletismo – sobre todo coordinación en ojos y manos, velocidad, fuerza, estamina y agilidad- y ha logrado imponerse a una camada de tenistas en plenitud? A continuación, las respuestas a esta intrigante pregunta.

Amor al tenis

“Estoy viviendo un gran momento. Una época realmente fantástica”, declaró el suizo a la revista de ESPN. “Puedo jugar solamente los torneos que quiero y disfrutar el proceso. Si me presento y juego, me encanta. Cuando entreno, disfruto el entrenamiento. Cuando no entreno, si estoy de vacaciones, puedo también disfrutarlo”. Y es que realmente, si te llamas Roger Federer, son pocas las cosas que puedes no amar de la vida, máxime cuando, siendo un atleta de alto rendimiento, sigues en el mejor nivel de tu carrera a los 36 años.

Apoyo familiar

Roger Federer ha derramado muchas lágrimas de felicidad en la Centre Court de Wimbledon, pero su llanto tras ganar su octavo título en La Catedral, lo tomó por sorpresa. “Ese fue realmente el primer momento en que pude ser yo mismo”, explicó. “Y creo que fue porque todo se juntó en un instante: ganar nuevamente Wimbledon, romper el récord, y tener a mi familia para compartir el triunfo conmigo. Esperaba que los niños (los gemelos Leo y Lenny, de 3 años) estuvieran ahí con sus hermanas (Myla y Charlene, de 8 años). Así que me sentí muy feliz, y creo que me di cuenta de todo lo que tuve que hacer para llegar ahí”.

Federer, un devoto hombre de familia, fue cuestionado en Wimbledon sobre cuánto tiempo más tenía planeado seguir como un trotamundos. Señaló que además de su salud y éxito, “es una discusión que incumbe a mi esposa sobre la familia, sobre los niños. ¿Están todos felices viajando? Por el momento, no hay problema, lo cual es maravilloso”.

Dicho eso, Mirka tiene la última palabra sobre la vida de los Federer recorriendo el mundo. “Sin ella, no podría hacerlo”, admite el de Basilea. “Si ella dice, tú sabes, no quiero viajar más, entonces diré: ‘Ok, mi carrera se ha acabado’. Tan simple como eso. Así que ella es la pieza clave en mucho de esto. Pero ella está feliz en hacerlo, no en un ritmo semanal porque los viajes se vuelven pesado viajando con los cuatro niños. Pero, por ejemplo, fui a Stuttgart y Halle por mi propia cuenta. Ahora estamos aquí todos juntos. Nos la estamos pasando muy bien. Así que ella ha sido extraordinaria en su apoyo. Es la mejor”.

Los aficionados

“Si tú no crees que el público puede ser la diferencia entre ganar y perder, no has visto tenis”, dijo McEnroe hace unos años en su función de comentarista. Ahora imaginen tener el apoyo incondicional del público en todas las canchas del mundo que juegue, excepto en la Copa Davis como visitante. Ese es el caso de Federer, el favorito de la afición en ATPWorldTour.com por 14 años consecutivos.

En un deporte donde el silencio se combina con los aplausos y gritos de los espectadores, Federer alimenta el rugir de la gente en la grada.

En muchos torneos, parece que el 99% de los aficionados apoyan a Federer. La energía se magnifica cuando, por ejemplo, el suizo ejecuta alguna de sus genialidades y el público aplaude eufóricamente. No por nada las tomas de televisión enfocan a personas con diferentes mensajes en sus pancartas: “PeRFection”, “BEL18VE” (después de Wimbledon 2012 hasta el Australian Open 2017), “BEL19VE” (antes y durante Wimbledon 2017), “GOAT” o “Silencio: Genio Trabajando”.

Salud envidiable

En Wimbledon, Federer se movió como un joven novato de 20 años.

Mientras tanto, Novak Djokovic se vio obligado a retirarse por un problema en el codo, Andy Murray tuvo dolores en la cadera y Rafael Nadal, aparentemente libre de lesiones, reveló que nunca está libre dolores. Ya sea porque Federer fue bendecido genéticamente o porque sus ligeros movimientos reducen el estrés en su cuerpo, rara vez ha sufrido lesiones graves desde que disputó su primer torneo en 1998.

La buena fortuna de Federer terminó el 3 de febrero de 2016, cuando se sometió a una cirugía artroscópica en la rodilla izquierda, la primera en toda su carrera. La operación puso fin a su marca de 65 apariciones consecutivas en Grand Slam (73, incluyendo rondas de calificación y eventos junior). Cuando cayó en las semifinales de Wimbledon ante Milos Raonic, agravó su rodilla operada y de pasó se lastimó la espalda. Ambas lesiones lo alejaron seis meses de las canchas.

La sabiduría convencional dice que las piernas y los ojos de un atleta van primero en sus años crepusculares. Pero Roger Federer no es un atleta convencional. "El movimiento de Federer a los 35, casi 36, es increíble", dijo McEnroe durante su victoria de cuartos de final en Wimbledon sobre Raonic. No sólo los ojos de Federer están tan afilados como siempre - basados en la precisión con la que la pelota se divide y lo rara vez que la golpea mal-, pero mantiene los ojos en la bola más intensamente y más tiempo que nadie.

Calendarización inteligente

El año pasado Federer sabiamente decidió tomar los últimos seis meses para curar su rodilla y volver. Este año se saltó prudentemente toda la temporada de arcilla. Él mismo sabía que no podía disuadir a Nadal en los eventos de arcilla y mucho menos Roland Garros. También sabía que los agotadores rallies en arcilla lo agotarían y correría nuevamente el riesgo de sufrir lesiones. El único posible inconveniente para la ausencia de dos meses sobre la arcilla y el circuito podría ser la oxidación, pero esto fue claramente compensado por sus habilidades magistrales sobre la hierba, pero, sobre todo, por su experiencia.

La programación inteligente de intervalos no es nada nuevo para Federer. Más que cualquier otro campeón, excepto Serena y Venus Williams, que han jugado en calendarios excepcionalmente ligeros, ha creado períodos de descanso de tres y cuatro semanas durante la temporada para recargar sus baterías. Esta "periodización", o planificación sistemática del entrenamiento atlético, ha permitido a Federer alcanzar el pico en los eventos de Grand Slam. También reduce el desgaste de su cuerpo y prolonga su carrera.

Como Cahill señaló, "Federer ha hecho una carrera en tomar buenas decisiones".

Nueva raqueta personalizada

En el Australian Open de 2014, Federer cambió de su pequeña y anticuada Wilson Pro Staff 90 a su actual Pro Staff RF97. Le tomó tiempo, pero tres años después, ha maximizado todas sus cualidades.

“Solía errar el revés con mi vieja raqueta”, reveló Federer en Indian Wells de este año. Con un dominio sobre su nueva herramienta y con más poder, Federer puede devolver todo tipo de servicios de forma más sólida y golpear con mayor consistencia sin temor a equivocarse.

“Estoy convencido de que Roger no hubiera ganado el Australian Open sin esa raqueta en sus manos”, afirmó el ex número uno mundial Jim Courier.

El interminable reto de mejorar

En 2005, Federer dijo: "Definitivamente siento que hay margen de mejora". Reflejando claridad en lugar de complacencia, esta honesta autocrítica llegó cuando ganó su tercer Wimbledon consecutivo, su quinto Grand Slam, su 21ª victoria consecutiva en una final y su 32º partido sin derrota en la hierba.

"Me encanta su evolución como un mejor jugador táctico", observó Pam Shriver, analista de ESPN durante Wimbledon. "Quiero decir que fue tan talentoso al principio de su carrera, que no siento que las tácticas fueran del todo necesarias. Y luego, en los últimos años, se dio cuenta de que necesitaba ser táctico, así como ese gran atleta -uno de los mejores atletas de la historia- y creo que Ljubicic ha sido el entrenador perfecto para él".

El efecto Ljubicic

Otrora número 3 en el ranking mundial, Ljubicic reemplazó a Stefan Edberg como el coach de Federer en enero de 2016. “Fue frustrante para ellos cuando Federer se hizo a un lado por esos seis meses, pero fueron capaces de trabajar en otras cosas”, recordó Cahill tras la final del Miami Open donde Federer derrotó a Nadal.

“Federer regresó como un jugador diferente, con un gran revés y con un servicio más eficiente. Está jugando con una confianza que no le habíamos visto en mucho tiempo”.

Bajo la tutela de Ljubicic, Federer mejoró su ya casi perfecto revés. Así lo demostró ante Nadal, la kryptonita de Federer hasta este año, cuando derrotó al español en los tres partidos que han disputado.

El nuevo revés y su agresividad soltó resultados incluso superiores a los del pasado. La pelota recorre una distancia de 18 pulgadas más lejos en 2017 que en 2013 sobre las canchas duras. En términos incluso más tácticos, la posición agresiva de Federer en la devolución de servicio destaca también. Cuando ganó Indian Wells en marzo, se mantuvo un metro cercano a la línea de base, es decir, casi metro y medio más cercano que cuando conquistó el mismo título en 2012.

Nunca dejar de creer

"El mejor rasgo de Roger Federer es el mismo mejor rasgo de Rafa Nadal, con dos personalidades totalmente diferentes", dijo a Sports Illustrated Paul Annacone. "Él no deja que la emoción del momento, a favor o en contra, lo influencien. Él tiene esta memoria increíblemente corta. Lo que sea que haya pasado no importa. Roger golpea un tiro increíble o comete un error. No importa. Él simplemente se mueve sin pensar en la emoción y sólo juega el siguiente punto”.

Esta misma memoria a corto plazo y la capacidad de seguir adelante también se aplica a las malas derrotas ante los jugadores inferiores y las derrotas desgarradoras en los partidos históricos. Nunca se escucha que Federer lamente los contratiempos de semifinales de 2010 y 2011 en el US Open ante Novak Djokovic luego de tener dos puntos para partido en cada uno.

La reserva de confianza de Federer es tan profunda que parece pensar que las derrotas, aparte de las sufridas ante Nadal en la arcilla, son meras aberraciones. Derrotas desgarradoras, como ante Djokovic en el US Open o contra Nadal en la épica final de Wimbledon 2008, no lo devastan, sino más bien lo inspiran a mejorar.

"Soy un pensador muy positivo, y creo que eso es lo que más me ayuda en los momentos difíciles", dijo Federer.

Su equipo, sus cómplices

“Se hubieran reído si les hubiera dicho que iba a ganar dos Grand Slam este año. De hecho, ni yo mismo creí que iba a ganar dos títulos”, confesó tras la final de Wimbledon. “Les pregunté a todos en mi equipo si creían que podía ganar majors otra vez. Era importante que mi equipo creyera en ello. No fue sólo yo tratando de cargar al equipo; necesitaba que el equipo me cargara a mí la mayor parte del tiempo. Cuando dudas de ti mismo, ellos te devuelven la confianza. Si te siente muy bien, ellos se aseguran de regresarte los pies a la Tierra y ponerte en tu lugar. La respuesta por parte suya fue siempre la misma: si estás 100% sano, estás bien preparado, y listo para jugar. Todo es posible”.

Además de Ljubicic, Federer mantiene en su equipo al capitán del equipo suizo de Copa Davis Severin Luthi desde 2008, a su entrenador físico Pierre Paganini y a su terapista Daniel Troxler. “Mucho crédito debe irse a Severin Luthi”, afirma Cahill. “Durante años ha sido una roca sólida y una gran influencia sobre Roger”.

Los Grandes Puntos

Como dijo la leyenda Martina Navratilova, "el tenis es jugar a los grandes puntos." Nadie está jugando grandes puntos mejor que Federer este año. En los rankings de la ATP, Federer ocupa el primer lugar con una calificación de 258.9. Esta estadística se basa en cuatro criterios: porcentaje de puntos de quiebre convertidos, porcentaje de punto de quiebre salvados, porcentaje de tiebreaks ganados, el porcentaje de los puntos decisivos ganados. Federer tiene 16-5 en desempates y 6-1 en desempates en Grand Slam. En el set decisivo de partidos a 5 mangas en majors y partidos de 3 sets en los Masters 1000, Federer tiene un récord de 5-0.

Un porcentaje sorprendentemente bajo en el punto de quiebre afectó a Federer a lo largo de su carrera, pero esta área, extremadamente importante, mejoró notablemente hasta el 40.9% en 2017.

La admiración de otros campeones

Nunca hay que subestimar el orgullo que Federer representa para otros grandes tenistas y los diferentes tributos que recibe de los grandes del deporte en tiempo pasado o presente.

“No creo que jamás puedas llevar tu juego a la perfección. Sólo si eres Federer”, expresó Djokovic. “El tipo es más grande atleta masculino de todos los tiempos”, aseveró Serena Williams. “¿El más grande? Tengo que darle el título a él. Los críticos dicen que es Laver y Nadal lo ha derrotado en varias ocasiones. Pero en mi libro, Federer lo es”, afirma Pete Sampras. “Quisiera estar en sus zapatos por un día para saber lo que se siente jugar como él”, declaró Mats Wilander.

Estas frases son sólo cuatro ejemplos de la infinidad de palabras que los medios, jugadores, entrenadores y atletas de otras disciplinas han dedicado al suizo.

La suerte también juega

Incluso las superestrellas necesitan un poco de suerte en ocasiones, y la buena suerte de Federer comenzó en el Australian Open de 2017. El consenso entre los jugadores allí era que las canchas acrílicas de Plexicushion eran rápidas y las bolas eran ligeras. Ambos factores hicieron que el estilo de ataque de Federer fuera aún más efectivo. Además, tuvo la suerte de tener un día más de descanso que Nadal antes de su final de cinco sets.

Pero el desarrollo más fortuito para Federer ha sido la caída dramática, incluso precipitada, de Murray y Djokovic. Ambos terminaron 2016 muy por delante de Raonic, entonces No.3, en el ranking mundial, mientras que Nadal y Federer, quienes se perdieron gran parte de la temporada, terminaron como No. 9 y No. 16, respectivamente.

Ahora Murray apenas se aferra al primer puesto, sólo por unos cuantos puntos delante Nadal. Jugando pasivamente muy a menudo, el británico de 30 años no ha derrotado a ninguno de los ocho mejores oponentes este año y solamente ha ganado torneo, Dubái. Djokovic ha ganado sólo torneos menores (250) en Doha y Eastbourne, y un dolor crónico en el codo derecho lo obligó a retirarse en los cuartos de final de Wimbledon.

El 26 de julio, Djokovic anunció que no jugará por el resto de 2017 debido a su codo lesionado.

Ética de trabajo

Después de la final de Wimbledon, Federer dijo: "Sí, fui bendecido con mucho talento. Pero también tenía que trabajar para ello”. Esta filosofía hace eco en campeones anteriores como Rod Laver, Margaret Court y Navratilova, rivales contemporáneos como Nadal y Djokovic, y superestrellas de otros deportes como Michael Jordan, Pelé y Muhammad Ali.

Por su riguroso y brutal entrenamiento en el caluroso Dubái, Federer se ha renovado en “su segunda casa”. El famoso adagio del inventor Thomas Edison, "Genio es 1% de inspiración y 99% de transpiración", mientras que suena a exageración para el sobrenaturalmente talentoso Federer, se aplica debido a la ética de trabajo que ha tenido durante años.

La alegría de ganar

Federer está ahora 9-0 frente a los 10 principales rivales de este año. Azotó a Tomas Berdych, Kei Nishikori, Stan Wawrinka, y Nadal en Melbourne. Pasó por encima de Nadal y Wawrinka en Indian Wells. Arrolló a Nadal en Miami, e hizio lo mismo con Raonic y Cilic en Wimbledon. Su destacado récord de 31-2 le da un increíble porcentaje de victorias de .939. Ha ganado cinco de siete torneos y los cuatro eventos más prestigiosos en los que ha participado: el Australian Open, Wimbledon, Indian Wells y Miami.

Federer dijo una vez: "Cuando haces algo mejor en la vida, realmente no quieres renunciar a eso, y para mí, es tenis".

El renacimiento de Roger se reanuda en agosto con una gira en Norteamérica que culmina con el US Open. Ha ganado el último Grand Slam de la temporada cinco veces, pero su último triunfo se produjo en 2008. Si repetir la hazaña a los 36 años asusta incluso para Federer, consideremos que no había conquistado Australia, el otro ‘major’ de canchas duras, ya que fue en 2010 cuando ocurrió su último triunfo en Melbourne Park.

Un sexto título del US Open rompería o igualaría más récords. Para empezar, rompería su empate de cinco coronas en la Era Abierta con Sampras y Jimmy Connors.

También podría culminar el año como número uno mundial por sexta ocasión, coincidiendo con el récord de Sampras y suplantando a Andre Agassi como el jugador más viejo que haya terminado en el primer puesto. Finalmente, amasará tres títulos Grand Slam por primera vez desde 2007.

¿Puede Federer producir más obras maestras en este año increíblemente brillante?

"Eso sería una broma, si gano tres Slams este año de la nada", dijo Federer a CNN. "Sé que si me mantengo en forma, hay posibilidades de que me vaya bien en el US Open, pero, ¿para ganar? Sí, en algún momento casi siento que tengo que ser realista. Ya no tengo 25 años. No estoy seguro de poder ganar tres ‘majors’ en un año. Ganar dos ya es bastante loco y bastante bueno para mí”.

Pero como dice el nuevo hashtag de sus fanáticos: “BEL20VE”. Los grandes campeones nunca están satisfechos. Siempre tienen hambre de más. Y Federer es el mejor campeón de tenis de todos ellos.

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