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El campeón del Abierto de Francia, Stanislas Wawrinka, le ha enseñado al mundo varias lecciones: los jugadores más dominantes pueden ser derrotados en los grandes partidos, un jugador con revés a una mano puede hacerle frente a uno con revés a doble mano y el hecho de que un jugador puede alcanzar su mejor nivel a los 30 años.

Sin embargo, la lección más importante de Wawrinka es que se puede comenzar a practicar tenis tarde y jugarlo sin frecuencia.

“Stan”, quien creció en una granja ubicada a las afuera de Lusana, Suiza, tiene ahora dos títulos de Grand Slam, el Australian Open de 2014 y Roland Garros de esta temporada. Comenzó a jugar tenis a los 8 años luego de que sus padres les dijeran a él y su hermano que eligieran un deporte después de la escuela. Sus papás nunca jugaron tenis. “No practican deportes”, declaró.

Contrario a la costumbre, los Wawrinka no inscribieron a sus hijos a largas horas de entrenamientos ni los enviaron inmediatamente a alguna academia ni los mandaron de viaje para participar en diferentes torneos.

“Hasta los 11 años, jugaba una vez a la semana”, dijo Wawrinka “Creo que no es realmente importante. Lo que importa es no presionar a los niños, especialmente cuando tienen 4, 5, 6, 8, años. No es bueno empujarlo y decirle: ‘Ok, ahora eres un campeón’”.

Otros deportes, como el futbol americano, por ejemplo, tienen posiciones que dependen enteramente del atletismo. Jason Pierre-Paul, el defensa todo terreno de los Gigantes de Nueva York, en realidad jugó poco futbol en la preparatoria. El tenis, por otro lado, es más complejo y sus golpes requieren una repetición infinita: muchos jugadores toman por vez primera la raqueta a la edad de 5 años y trabajan diario con sus papás o entrenadores durante la infancia.

No obstante, la ecuación para llegar al éxito ha comenzado a cambiar en los años recientes luego de que las cualidades atléticas y la defensa se volvieran en puntos importantes tanto en hombres como en mujeres.

“A los 5, 6, 7 años, no los pondría a hacer ningún deporte en específico”, dijo Nick Bolletieri, quien ha trabajado con 10 diferentes jugadores número uno (Andre Agassi y Maria Sharapova, por ejemplo) y miles de juveniles en su academia en Badeton, Florida. “Los dejaría hacer lo que fuera, aprender a correr, saltar, arrojar… Dejen que se diviertan y vean qué les gusta”.

Rick Macci, quien entrenó a las hermanas Venus y Serena Williams en sus inicios, confiesa que le gustaría ver a niños jugar múltiples deportes en vez de únicamente tenis.

“Preferiría verlos jugar basketball, futbol, trabajar en reflejos, anticipación, cualidades competitivas y movimientos, en vez de ver a un papá exigiéndole 2,000 golpes al día y peor aún, haciéndolo mal”, explica Macci. “Si golpeas mal, lo más probable es que te hagas mal jugador”.

Dimitri Zavialoff entrenó a Wawrinka desde los 8 años hasta el 2010, ya que el suizo era professional. Sin embargo, en sus palabras, el tenis para “Wawa” era un juego, no una competencia.

“Para mí es importante que los niños prueben muchas cosas”, afirma el entrenador. “Y ya después de los 11, 12 años, comienzas a enfocarlos en uno solo y no en dos.

Los comienzos tardíos no siempre han sido desconocidos, mucho menos en la década de 1970, cuando el tenis explotó y se hizo un deporte popular e internacional. John McEnroe inició a los 8. Pat Cash a los 9. Margaret Court, cuyos 24 títulos de Grand Slam en “singles” son el mayor logro en la historia, comenzó a los 8. Peor los prodigios pronto se hicieron un comín, sobre todo en mujeres, tales como Chris Evert, Steffi Graf y Martina Hingis. Las tres, otrora número uno en el ránking mundial, jugaron tenis desde los 5 años (Hingis tomó su primera raqueta a los 2).

En estas épocas, es mucho más difícil esconder las debilidades atléticas con golpes impecables, por lo que iniciar tarde, o incluso jugar menos tenis, tiene sus ventajas. La mejor forma para desarrollar a un atleta, de acuerdo a entrenadores, es hacerlo jugar más de un deporte.

“Este es un deporte de golpeo a una pelota, pero debes ser capaz de llegar a la pelota para golpearla”, añade Macci.

Nick Kyrgios, el joven australiano de 20 años que eliminó a Nadal en el Wimbledon el año pasado, es uno de esos jugadores multidisciplinas que han salido a escena. Comenzó a los 7 años a jugar tenis y baloncesto y siguió así hasta los 15 años. A los 12, empezó a tomar clases privadas de tenis.

“Tomé con más seriedad el tenis a los 14”, confieasa Kyrgios. “Creo que así es como deben ser las cosas. Debes mantener tus opciones abiertas, y si tienes pasión por otro deporte, entonces ve, juégalo, practícalo y disfrútalo”.

Las federaciones de tenis en diferentes países han notado los cambios en el tenis moderno y han comenzado a adaptarse. Pat Rafter, ex número uno y quien actualmente dirige el desarrollo de Tennis Australia, dijo que le gustaría poner frenos en la formación de niños tenistas para que éstos puedan madurar y convertirse en atletas y jugadores completos.

“Afortunadamente llegan al programa con 15, 16 ó 17 años, y llegan amando el deporte, más porque no han sido torturados por entrenamientos de tres o cuatro horas desde niños”, puntualiza Rafter. “Si a los 12 ó 13 años eres el mejor del mundo, no significa que a la postre serás un gran jugador”.

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