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¿Qué es lo más alto en el tenis infantil y juvenil?

Para muchos de nosotros, incluso aquellos que llevan mucho tiempo en el tenis, tenemos poca informa­ción y conciencia de lo que ocurre con muchos de los tenistas después de los campeonatos nacionales por categorías y por edad. Me da la impresión de que antes el ser un jugador reconocido a nivel nacional, implicaba alejarse bastante del medio común del tenista y de sentirse un tanto “solo” compitiendo en entornos que eran ajenos, en un principio para ellos mismos y en otro sentido, para los tenistas promedio. Es importante acotar que para que haya un crecimiento general de una actividad, -en este caso, el tenis- , todos los involucrados deben tener información de todas las zonas de su entorno, al igual que las prestigiadas empre­sas de servicio en donde el gerente y el personal de aseo deben tener perfecta idea a donde se va, cual es la misión , las políticas, la geografía de su lugar de trabajo y lo mínimo relevante para informar precisamente.

Y éste es el cometido de esta serie de artículos que he estado escribiendo. El de poder propor­cionar a todos una idea de lo que ocurre con los deportistas cuando comienzan a destacar, y que camino llevan, que deben desarrollar, que competencias hay y buscar un camino de mejor desarrollo para el general de los tenistas mexicanos.

La primera disertación que se puede tener es: a qué se enfrenta un tenista mexicano cuando sale del país a competir y, que es lo máximo a lo que puedo aspirar cuando comienza por este camino.

La respuesta no siempre es fácil, debido a que el jugador debe conocer de antemano los diferen­tes circuitos, niveles de torneo y lugares donde puede comenzar a obtener puntos para escalar lugares en el ranking internacional y así, partici­par en torneos cada vez más complicados, de mayor nivel y con distintos grados de dificultad.

Además del Abierto Juvenil Mexicano (otrora Copa Internacional Casablanca) existen dos cir­cuitos de torneos regidos por la ITF en México, grados 4 y 5 (el Abierto Juvenil Mexicano es grado A) donde el nivel de competencia es más bajo y pueden tener, de entrada, posibilidad de ganar más puntos. Unos son en febrero (ligados a los torneos de Centroamérica) y en agosto tres torneos en Tampico y Monterrey.

De ahí, saltamos a las confederaciones regiona­les. COTECC es la que nos corresponde a México, Estados Unidos, Canadá, Centro América y el Caribe. Ahí el nivel de los torneos es más bajo, aunque en este año, llegaron muchos jugadores estadounidenses, europeos y asiáticos haciendo más competitivo el nivel. Hay algunos jugadores centroamericanos de muy buen nivel.

La confederación de Sudamérica COSAT tiene un nivel muy importante en varones, teniendo jugadores entre los primeros 20 del mundo, mayoritariamente brasileños, como Tiago Monteiro, jugador número 4 en el reciente US Open y la paraguaya Montserrat González que ha estado en las primeras 20 jugadoras del orbe (actualmente Marcela Zacarías es la jugadora 16 del mundo).

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En las categorías inferiores como en la categoría de 14 y menores, canadienses y norteamerica­nos llevan la pauta, aunque en este año, México calificó al mundial de la especialidad venciendo a la escuadra canadiense con una gran actua­ción del regiomontano Jorge Nuñez. El poblano Santiago Suárez es el jugador más competitivo a nivel internacional en ésta categoría. A nivel femenil, Constanza Gorches es una de las mejo­res exponentes de la categoría en la zona, inclu­sive en Sudamérica, ya que venció a las mejores jugadoras de esa región en este año.

En Europa, África y Asia se tiene el mismo pro­grama de competiciones Cada confederación tiene su calendario, y los torneos tienen diversos grados. Así que un jugador pude saltar de lugar en lugar y competir siempre se puedan tener los puntos necesarios para los diversos grupos de torneos.

El filtro más recomendado es viajar a Centroamérica y comenzar a ganar algunos puntos, adquirir mayor volumen de competen­cia en Sudamérica, en otro entorno, arcilla lenta y jugadores mucho más aguerridos que no dejan una pelota por perdida. Si se logra pasar una temporada o dos compitiendo en esas con­diciones, mejorando el ranking y ganando par­tidos, puede uno aventurarse a jugar en Europa.

Los tenistas en Europa son más metódicos, estructurados y físicamente son más desarro­llados que los latinos en general. Es un buen reto comenzar a conocer lo que es jugar conti­nuamente contra atletas cuya arma principal es el orden. El aspecto del idioma, las costumbres y otras variables tiene mucha influencia como áreas a desarrollar.

Una de las metas más importantes de la Federación Internacional de Tenis (por sus siglas en inglés, ITF) es el desarrollo integral de los jóvenes a través del tenis, y en ese tenor, la reglamentación y los parámetros logísticos son claros, enérgicos bien estructurados.

Hablando del tema de mi ensayo, además de aspirar a un ranking entre los 10 mejores juga­dores del mundo, para dar el salto al profesiona­lismo, ( del que hablaremos en otra publicación) pues es otro tema, ya un pequeño porcentaje es el que llega a ser destacado profesional. Otra de las metas importantes en el desarrollo de un deportista juvenil es el de poder par­ticipar representando a su país en diversas competencias, por equipos o individual. En México, la Federación Mexicana de Tenis, a través de la Dirección Nacional de Tenis y con la Coordinación de Alto Rendimiento trabaja con los chicos destacados que buscan destacar en torneos internacionales, por medio de torneos, giras y competiciones por equipos, como los mundiales de 14 y 16 años. Es la oportunidad para dichos jugadores de competir con los mejores jugadores del mundo.

Hay elementos muy puntuales que caracterizan a los jugadores en estas categorías: tienden a ser ordenados y disciplinados; ordenados en el sentido de que sus rutinas de alimentación, descanso e inclusive tácticamente son más metódicos. Entienden que una combinación de velocidad, control y orden táctico son ele­mentos para competir en ese nivel, claro que para llegar a esto se tienen que superar muchas etapas, la mayoría concernientes a los aspectos volitivos del aprendizaje. La conciencia del auto compromiso, de la disposición al aprendizaje y del conocimiento de que las cosas llevan su tiempo y su proceso, son elementos que se nota que los chicos tienen arraigadas. Los chicos de élite en esas categorías se mantienen siempre dentro de un estándar de orden y control. Comen pocas golosinas, beben mucha agua y sobre todo: se divierten entrenando. El nivel de disfrute es muy alto. Los asiáticos, por ejemplo, encuentran divertido el pasar muchas bolas, moverse rápido, etc. Los europeos, por otro lado, son muy enfocados y en ese estar enfo­cados encuentran el disfrute. Entienden que las rutinas y las repeticiones constantes son la base de su éxito.

El jugador mexicano se encuentra en ese momento con que tiene que ser más enfocado en la parte extra cancha que hasta hace algunos años pasaba a segundo término. La parte del desarrollo físico es importantísimo, y sobre todo en esas edades en las que hay etapas sensibles de desarrollo específico, como la velocidad, la fuerza explosiva y la flexibilidad. El trabajo mental es imprescindible y en esa etapa se dan cuenta que las cualidades mentales se entrenan igual que los golpes y que el que se mantiene estable compitiendo tiene más oportunidades de ganar. Además de la importancia de la hidra­tación, la alimentación y el descanso.

En nuestro país hay entrenadores experimen­tados que conocen el medio y han trabajado con chicos y cada vez hay más entrenadores interesados. Así, los jugadores que comienzan a participar en torneos internacionales, saben cada vez con más objetividad a que tienen que llegar, cual es la meta y se espera que, en un futuro existan más jugadores mexicanos comprometidos, dispuestos y con menor edad que comiencen a salir para que, en sus últimos años como juveniles, tengan mayor experiencia y posibilidad de destacar en este medio.

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